Eres semilla que
germina…
la carne que me
perpetúa.
Latido inquieto…
promesa que crece,
realidad a cada
minuto de vida.
En ti dejo mi legado…
mi yo, en ti se
perpetua.
Eres parte de mí,
y parte de quienes
amo.
A cada segundo
pasado…
la promesa se afirma,
ya eres nuestra,
ya eres mía.
Mí querida promesa de
amor…
mi esperada Victoria,
mi niña.
Reme Gras. (5_11_2012)








