Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas

sábado, mayo 09, 2009

Mirando dentro


Mirando dentro
Hay una mirada extraña que no ve alrededor... mira hacia dentro de uno mismo, dentro de la piel que nos cobija.
Mira y encuentra lo que se oculta a la vista de otros, aquello que nos avergüenza o nos enorgullece solo a nosotros mismos.
Esa mirada de la que no puedes escapar, aunque intentes ocultar algo, esos ojos que habitan en el alma... lo encuentra, lo localiza, y lo subraya.
Y no escapa ante esa mirada, la decepción ante lo no alcanzado, ni el regocijo de nuestros logros.
Muchas veces intento poner un velo oscuro ante la luz que veo en mi interior... no me gusta desnudarme a mi misma, ni mirar en mis porques, me abrumo ante la impotencia de mis revelaciones.
¿ Que hacer ante lo descubierto?... ¿cómo obtener conciencia de lo malo o bueno que anida en lo profundo de mi yo?...
Y entonces descubro que ante mi mirada solo siento miedo... miedo de lo que no me gusta de mí, de no poderlo cambiar, de que se vea desde fuera...
Que esa lucidez que deslumbra dentro de mi, trascienda al exterior, y entonces descubro que la búsqueda de mi verdad se quiebra antes mis miedos, se esconde bajo mis temores, por que la impotencia se ceba en mi, y no sé si sabré caminar de la mano de mi conciencia lucida.
No es solo una búsqueda interior, es la piedra filosofal de todo ser humano, su verdad, su luz y su oscuridad.
Reme Gras.

miércoles, abril 29, 2009

Sin salir de la burbuja


Sin salir de la burbuja
Como sobrevivir a lo externo de la vida, sorteando peligros y sobre todo sorteando lo que nos daña, aquello que nos hace vulnerables, escapando del llanto... o quizás sin escapar, solo consiguiendo que nos resbale sin dolor.
Cuando la vida te zarandea, sientes añoranza del seno materno, allí donde nada nos dañaba, donde flotábamos en indolencia total, saboreando los placeres de la incipiente vida, sin el temor, sin la pena..
Si consiguiéramos pasar por la vida de puntillas sin que los azares del tiempo y la convivencia con nuestros congéneres nos afectara seria magnifico.
Salimos a la vida con prisa, llorando sin razón aparente, es como el anuncio del preludio al llanto venidero, donde se llorara por dolor, por penas propias y ajenas.
Después del llanto llega el cruel aprendizaje, donde la lucha por sobrevivir se acentúa, hay que crecer a fuerza de comer lo suficiente y aprender a erguirse, a fuerza de tropiezos y caídas... otro preludio de lo que será la senda que comienza, tropiezos en el aprendizaje, estar siempre atentos a los embates del entorno, bien sea por obtener espacio adecuado a tu desarrollo, o para que no te pisen, o respirar sin el temor a molestar al vecino...
Estos días atrás estoy contemplando muchos reportajes sobre naturaleza viva, la fuerza de algunas especies de animales, donde la mayoría tienen que pelear por conseguir perpetuarse, y pasan su mayor aparte del tiempo contemplando como el elegido, se lleva todo el placer y ellos solo tienen permitido pelear por conseguirlo.. Y quedarse mirando desde el altiplano como el resto del mundo vive en plenitud...
Quizás el fin ultimo de nosotros sea ese.. Contemplar desde un alto como la vida transcurre en placidez para algunos elegidos, mientras nosotros, la mayoría de los humanos sentimos, que la vida es para los elegidos, y no nos queda mas que mirar como si de una película se tratara.
Vida sin vivir... con ambiciones creadas, sin la verdad del fin ultimo, convivir en plenitud con las más elementales cosas que cubran nuestras necesidades básicas.
Una vez más... envuelta en mi burbuja.
Reme Gras

lunes, marzo 02, 2009

Tras el cristal



La lluvia cae intensa, sin pausa, llueve como hacia meses no lo hacia, y tras los cristales, contemplo como la humedad lo envuelve todo... me cobijo en el chal, tengo frío, un frío intenso, de ese que no quita la ropa, ese frío que se cuela en tu alma, para recordarte que estas sola, que siempre lo estarás, y la mirada se marcha para la ventana, donde la lluvia te recuerda que si bien estas a resguardo, y no te mojas, en la vida nada te puede resguardar de la pena, el desengaño, la soledad.
Y la mente vaga buscando refugio, un lugar donde sentirse al abrigo de pesares, convertirte en una figura de porcelana dentro de una campana de cristal, desde donde poder contemplarlo todo, pero al abrigo de vientos helados, de desaires, de penas... un lugar protegido donde esperar el ultimo día sin dolor, sin penas.
Esa fina lluvia que cae con insistencia te recuerda que vivir en sociedad es recibir la lluvia de los demás... hoy quizá una alegría, algo que alguien te vino a contar, algo que te hizo pensar en lo bueno de la vida, pero también la otra cara, esa que te toca más a menudo, la del desaire, la del descontento, por mucho que te esfuerces, nunca encuentras esa palabra de animo, de aliento.
Por eso en días así me refugio en mi campana de cristal, con miedo a salir, con pena por estar, y desearía esconderme en él ultimo rincón del planeta, y respirar bajito, para que nadie me sintiera latir.
No quiero sentir nada... no quiero ver... no escuchar... tan solo contemplar la lluvia como cae despacio en su inevitable fin... chocar contra el suelo...
Reme G.

martes, julio 29, 2008

Sobre el mundo





De cómo el camino va surcando las heridas en el alma, ahora se llaman “circunstancias” pero siguen marcando de igual manera.
Cuando era niña el tropezar con obstáculos era crecer en madurez, y parecía que medio mundo se empeñara en hacerte crecer en madurez con rapidez, había un desmesurado afán por poner zancadillas, todo era un cúmulo de barreras que según la tradición cultural “ te hacían crecer”.
Todavía no encuentro nada que leer, supongo que si se habrá escrito, sobre lo duro que para algunos resulta ir curtiéndose en esta “guerra” no declarada por hacer que las personas del entorno “crezcan” de esta forma.
No dudo que para algunos él ir superando escollos sea gratificante y hasta necesario, pero a estas alturas de mi camino el derribar barreras resulta demasiado cansino y hasta desesperante.
En mi simpleza, pienso que resulta mucho más edificante el procurar no poner tropiezos a los demás, quizás por que tuve muchos y no me gustan, creo que salte la mayoría, pero con mucho esfuerzo, tanto, que quizá mi piel esta demasiado llena de cicatrices.
Otra vez vuelta los porques de mí... a mi yo actual, otra vez reflexionando sobre mí y sobre la reacción ante los envites y caricias que recibo, y es que cuando sé donde esta mi mal, donde debería estar o que debería hacer, me subleva este responder de mi psiquis.
Es como la tozudez de las olas queriendo alcanzar la orilla, saben que su destino es alejarse de allí pero una y otra vez vuelven a intentarlo.
Quizás el destino de las personas sea eso... volver a intentarlo con machacona insistencia, sino, ¿ qué sentido tendría tanto esfuerzo?.
Crecer en madurez, caminar sobre desiertos, sin sendas trazadas, solo caminar hacia el ocaso de una vida, sin más placer que la búsqueda incansable de un compañero de camino, alguien afín que té de sombra bajo el sol, que te ampare bajo la inclemencia de la vida, un compañero de viaje cuyo equipaje aunque repleto tenga la elasticidad suficiente para hacerte un hueco, y que cuando llega la noche, después de un duro día, sea capaz de acogerte en su regazo, escuchar tus lamentos, acariciar tus mejillas, y dejarte escuchar de sus idas y venidas, por que sin compartir esta lucha no tiene sentido alguno.
Utopía lo llaman... quizá... pero creo que la búsqueda de eso es la única razón de caminar hacia el ocaso.
 Reme Gras.